Más de 300.000 españoles recurren al cannabis para aliviar sus dolores

España es de los pocos países europeos que aún no legalizó su uso medicinal
A mediados de esta semana comienza la actividad de la subcomisión del Congreso que debatirá si el cannabis se legaliza con fines medicinales. Los pacientes que utilizan los derivados de la marihuana, como el THC, para aliviar dolores crónicos y otras patologías, y que hasta ahora lo adquieren sobre todo en el mercado negro -es decir, en las calles- afrontan la fecha con incertidumbre. Ya en el 2016 el Congreso paralizó una propuesta de Ciudadanos, en la que el Observatorio Español de Cannabis Medicinal (OECM), un organismo que agrupa a varios de estos pacientes, había colaborado.
«Lo rechazaron por supuesta falta de evidencia científica», mantiene Carola Pérez, presidenta de la OECM, que calcula que las personas que recurren al cannabis con fines terapéuticos llegan a 300.000 en España, un dato deducido a partir de las estadísticas de países del entorno. Ella misma recurre a los cannabinoides para aliviar una dolencia física permanente. «¿Por qué el dolor es diferente en Alemania, donde se legalizó en el 2017? Aquí nos encontramos con una situación de desesperación. ¿Dónde está el sentido común?».
Alemania solo es un ejemplo, porque el cannabis medicinal está legalizado en la mayoría de los países de Europa, como Francia, Italia, Reino Unido, Dinamarca, Países Bajos o la República Checa, entre otros, mientras que en América también han aprobado leyes desde Estados Unidos pasando por Uruguay o Chile. España es ya una rareza en el contexto internacional.
En la subcomisión que se constituirá el miércoles de la próxima semana, a instancias del PNV, participan la mayoría de los partidos políticos con distintas posiciones de partida e incluso contradicciones. En teoría, todos los partidos, excepto Vox, apoyarían que saliera adelante una ley para su uso médico, pero con matices y desencuentros. El PP abogaría por un control mayor de la situación alegal que ahora existe para los consumidores, el PSOE está «tibio» y podría posibilitar su aplazamiento, Más País mezcla el uso medicinal con el recreativo, Unidas Podemos se inclina más por legislar el uso recreacional… El temor de los pacientes es que la subcomisión opte por «dilatar» el proceso con la exigencia de nuevos estudios científicos. «Estamos en una situación jurídica y sanitaria injusta», dice Pérez.
«No tenemos más fuerzas»
En esta subcomisión se debatirán los plazos y los ponentes expertos que serán invitados. De momento, la OECM no ha sido invitada. «Debemos estar en el centro. Somos pacientes expertos después de tantos años buscándonos la vida». Temen los argumentos de «falta de estudios» que dormiría la iniciativa hasta la siguiente legislatura. «No tenemos más fuerzas», dice Pérez.
El OECM mantiene que la subcomisión, que fue aprobada en junio del 2021 y se pone en marcha ahora, debería reconocer la evidencia científica existente a nivel internacional. También debería centrarse en dos grandes puntos: «para quién y cómo se dispensa», indica Manuel Guzmán, catedrático de Bioquímica en la Universidad Complutense, experto en las propiedades medicinales del cannabis. «Debe ser para quienes sufren enfermedades crónicas, graves y debilitantes, como el cáncer o las neurológicas. Los pacientes con cáncer pueden mejorar su calidad de vida porque aminora los vómitos después de la quimioterapia, mejora el apetito y el sueño y alivia la ansiedad. En las enfermedades neurológicas alivia el dolor neuropático, las inflamaciones, la rigidez de los músculos. No autorizarlo es inhumano», dice.
FUENTE: lavozdegalicia.es



